Silencio, estamos criando a nuestra manera

“Pero la mamá no oye que ese nene está gritando”, “yo, tú lo sacó de esa escuela”, “ay yo tu le digo a la maestra”, “eso tiene un montón de azúcar”… mire persona lo sé. Claro que lo oigo no soy sorda y también lo oyen tres casas más abajo lo que pasa es que yo escojo mis batallas, no; no lo voy a sacar de la escuela esa es la que puedo pagar y lo pueden buscar mientras trabajo, no; ya hablé con la maestra y tiene que aprender a defenderse, lo sé que tiene azúcar, igual que la coca-cola que se está tomando usted ahora… 

Que mucho me re-jode la gente que se mete en donde no los llaman. Claro, todo el mundo necesita ayuda, pero tienen que esperar a que se la pidan. Hay que tener tacto al brindar consejos no solicitados especialmente a una madre. No hay libro ni persona que te diga exactamente lo que se necesita para ser una madre perfecta, pero en nuestras cabezas hay un cable que se conectó en el momento que parimos que nos hace pensar que somos las mejores madres del mundo y cuidado quien diga lo contrario. Lo que le hace bien a uno no necesariamente le hace bien a otro. Vivimos en una sociedad donde el respeto a los demás carece. Tenemos que ser compasivos y generosos. Criticar no contribuye en nada a la felicidad mi a la de usted ni a la de otros. Dicho esto, si usted ve a un niño que grita y a su madre que no hace nada, no es que esté sorda, es que probablemente está contando hasta 10, porque si no va presa. 

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